Introducción:

El 11 de Diciembre del presente año se cumplirán 80 años en que Secundaria se escindió de la Universidad de la República. El episodio histórico que se conmemora, nos recuerda el espíritu fundacional de Secundaria: atender a los jóvenes privilegiados de nuestra sociedad que accederían a una formación universitaria. Efectivamente, Secundaria como institución fue pensada para pocos, solo para algunos y ese mandato fundacional la ha dejado marcada, desarrollando prácticas que responden a esa lógica.

El cambio social operado, fundamentalmente en la última década, nos plantea una nueva mirada en torno a los derechos. Los hasta ahora “invisibles”, que quedaban en los bordes de cualquier propuesta de desarrollo, empiezan a visibilizarse. La educación ya no es un privilegio, es un derecho que debe ser ejercido y gozado por todos los habitantes del país, especialmente por aquellos que hasta ahora no estaban siendo vistos como sujetos de derecho, cuyas biografías familiares previas, hablan de exclusión, de estar por fuera del orden social y -en el mejor de los casos-, de ciclos educativos sin culminar. Secundaria se ve impelida a repensar su misión, la concepción fundacional que lo crea como una Institución.

Es bastante natural que la Institución resista al sacudón que significa revisar su misión fundacional y que haya una tensión antagónica entre los intentos de llevar adelante dinámicas que tengan a todos los jóvenes como destinatarios y el deseo de volver a las prácticas de antaño desde el recuerdo melancólico que alberga a un alumno modelo que deseaba estar en clase, progresar y seguir sus estudios terciarios. Los datos de desvinculación1 de nuestros jóvenes de las propuestas educativas dan cuenta de la tensión anteriormente planteada. El discurso verbal de la educación para todos circula como expresión de buenas intenciones, la práctica, en cambio, da cuenta de la oposición entre enunciado y realidad. Si las prácticas no cambian, los discursos son vacíos.

 

Lo que parece no dejar dudas, es que es tiempo de hacer, tiempo de actuar, tiempo de aceptar que no hay un solo modo de recorrer los ciclos educativos, que las instituciones educativas deben ser humanizantes y forjadoras de subjetividad, produciendo los amparos para ejercer los derechos y articular con las obligaciones. Es tiempo de aclarar que si bien los liceos son espacios laborales para los docentes y funcionarios, su condición de tales no puede ser inseparable del rol singular que cumplen como espacios privilegiados de desarrollo humano, no solo porque en ellos se distribuye el saber, sino porque son lugares donde SER en vínculo con los otros.

1-Considerando sólo el plan 2006, de los estudiantes matriculados en 2014 de 1° a 5° año se reinscribió en 2015 un 84,3% para algún curso o plan. No registró inscripción en 2015 dentro del Plan 2006 el 15,7% de los alumnos.

 

Un liceo para todos.

• Iniciando la vida liceal. Uno de los desafíos más fuertes que abordamos es el de mantener a nuestros estudiantes en los liceos. Hay un marco de acceso cuasi universal en cuanto a la matriculación, pero no se produce la permanencia. Nuestra propuesta será la de forjar en los liceos nuevas lógicas hospitalarias para habilitar el deseo de estar en ellos. Así es que proponemos como medida inicial y para todos los grupos de primer año que comienzan en marzo de 2016, un período que abarcará quince días y que dimos en llamar “Iniciando la vida liceal”. Es un tiempo de llegada al liceo en el que pretendemos un trabajo descontracturado, disfrutable y de aproximación del niño-joven a la institución y a los docentes, con un fuerte énfasis en lengua, matemática y recreación. Un tiempo para que los profesores de todas las otras asignaturas se presenten y busquen modos diversos de llegar a los jóvenes para “desacartonar” el formato fragmentado que forma parte de un ritual de presentación repetitivo y que parece vacío de significado. Durante ese período inicial, el CES realizará una encuesta en línea, a los efectos de proporcionar con rapidez a los profesores, características e intereses de los estudiantes. Con estos insumos, los profesores podrán trabajar desde los primeros días para planificar propuestas de trabajo acordes a los intereses expresados y a las características de los grupos.

• Promoviendo el trabajo compartido. Durante el 2016, invitamos a los docentes a inaugurar el trabajo en pares o tríos, apostando a la metodología de trabajo compartido y cooperativo. El trabajo por proyectos y la metodología del taller permitirán que las voces emerjan para fortalecer aprendizajes de buena calidad de los que los jóvenes ya sean portadores o rectificar los mismos, proponiendo que desde la investigación y el intercambio sean los propios estudiantes los que realicen los hallazgos. Los profesores son orientadores naturales de los procesos de aprendizaje y la existencia de más de uno en el aula, además de proponer la interdisciplinariedad, habilita el acompañamiento de los ritmos de aprendizaje en forma más personalizada. Invitamos a los profesores a indagar acerca del uso de los tiempos y los espacios institucionales, apostando por la reorganización creativa de los mismos en la medida en que lo consideren posible.

• Nuevos formatos liceales. En virtud de fomentar la permanencia de los estudiantes durante más tiempo en el liceo, y pensando en la necesidad de que puedan explorarse otros saberes con formato de taller, ofreceremos en algunos centros educativos la extensión del tiempo pedagógico. Es así que, en marzo de 2016, cinco centros serán de tiempo completo, ofreciendo en un turno las asignaturas correspondientes al Plan 2006 vigente, un servicio de comedor que tendrá también un cometido pedagógico hacia el desarrollo de habilidades sociales y en el otro turno, una oferta de talleres de diversa naturaleza que permitan que los estudiantes exploren sus intereses y potencialidades. En otros quince liceos, desarrollaremos la propuesta de tiempo extendido en los que ofreceremos, además de las asignaturas del currículo oficial, talleres a contraturno en diversas organizaciones del entorno liceal, fortaleciendo la red de intercambio institucional. En el resto de los liceos, se continuará con la tarea de promover la permanencia de los jóvenes en el centro durante todo el turno y la búsqueda de espacios abiertos a otros actores de la comunidad para producir la apropiación del escenario liceal como un espacio de todos.

• Recorridos diversos para un mismo fin: aprendizaje, permanencia y continuidad. Con la certeza de que es necesario ofrecer un liceo quetenga diversos recorridos para el mismo destino, es que proponemos centros educativos que en el mismo turno contengan una oferta variada de planes, incorporando en alguno de ellos, planes para jóvenes extraedad conviviendo con el plan vigente 2006. Propuestas educativas que permitan recibir a todos los estudiantes y generar su aprendizaje, permanencia y continuidad educativa.

• El liceo como espacio para todos los jóvenes. Las aulas comunitarias son actualmente espacios gestionados por organizaciones de la sociedad civil especializadas en el trabajo con adolescentes, que funcionan fuera del ámbito liceal y en los que se articula la labor de los profesores de Secundaria. Fueron pensadas para la re- inserción de aquellos jóvenes que hubiesen roto su vínculo con el liceo. En el entendido que el liceo debe ser el lugar de todos los jóvenes, apostamos a la transformación para el 2016, de nueve aulas comunitarias en dispositivos educativos integrados a los turnos liceales. El proceso de integración a los liceos se realizará con la totalidad de las aulas comunitarias a lo largo de los próximos años.

• Después del Ciclo Básico está el Bachillerato. Pensamos en un liceo dúctil, que se adapte a los jóvenes, y no que el joven se adapte al liceo. En ese sentido es que también valoramos la coexistencia en el mismo turno -en algunos liceos- del Ciclo Básico y el Bachillerato. Continuar mostrando el desarrollo educativo, nos permitirá contribuir al proyecto de vida, además de generar oportunidades para las tutorías de seguimiento por parte de los estudiantes de Bachillerato a los de Ciclo Básico, que excedan lo estrictamente académico y sean espacios de acompañamiento y estímulo para seguir estudiando.

• Referentes adultos. Tanto en el Ciclo Básico como en Bachillerato se apuntará al fortalecimiento de los espacios de tutorías y acompañamientos de adultos a jóvenes y de jóvenes entre sí. Retomaremos la figura del Profesor Orientador Pedagógico, que hace 20 años dejó de asignarse, pues es un docente que funciona como hilván de la vida institucional, apuntando a la atención personalizada de los estudiantes y sus familias. También estimularemos con más horas de permanencia fuera de las de aula, en primer año de Bachillerato, al profesor que sea elegido consejero de grupo por parte de los jóvenes.

• Docentes con mayor concentración horaria. En los liceos en los que se realizará la experiencia de extensión del tiempo pedagógico, se ofrecerá a los docentes que elijan la unidad de veinte horas de aula, además de las cuatro horas de coordinación, seis horas presenciales adicionales, a los efectos de dedicarlas a la planificación, corrección de trabajos, conexión con redes barriales, atención de padres, etc.

• La era digital: el docente siempre presente. En tiempos donde los jóvenes son nativos digitales y el Uruguay es protagonista del Plan Ceibal, apostamos a desarrollar aulas virtuales , tutorías en línea para la preparación de los exámenes y profundización del trabajo con Ceibal especialmente en lo que se refiere al uso de las plataformas que ya se encuentran disponibles, el aprovechamiento de la biblioteca virtual y al desarrollo de los Laboratorios Tecnológicos Digitales.

Se minimizará toda actividad que suponga la ausencia del docente de su tiempo de aula. Para ello, se diseñará un horario de desarrollo de las asignaturas curriculares de lunes a viernes, dejando los días sábados para actividades de formación, administrativas y reuniones de evaluación, en la medida en que esto sea posible. En la búsqueda de un proceso de estabilidad de los equipos docentes de los liceos, estamos abocados a generar, durante este año 2015, una elección de horas que tenga una validez mayor a un año. Los liceos solo tendrán vida y sentido si los actores que los integran son verdaderos protagonistas. Estamos convencidos de que es necesario contar con la presencia comprometida de las familias, la palabra plural y valiosa de todos, pero especialmente de los jóvenes, y el compromiso de docentes y funcionarios para redescubrir el sentido de la institución liceal. Recobrar el por qué y para qué la sociedad necesita a sus liceos.

Consejo de Educación Secundaria

Montevideo, 1° de Octubre 2015.