El niño con padre presente desde el inicio de su vida genera otras destrezas beneficiosas para el desarrollo físico y emocional, dice la experta Natalia Trenchi

Dove men

El vínculo paterno funciona “casi como una vacuna para el futuro del niño”, según la especialista.

La paternidad tiene nuevas reglas. A diferencia de décadas atrás, en que era impensado que el hombre preparara la comida de sus hijos, les cambiara los pañales y hasta se quedara en casa cuidándolos, mientras la madre salía a trabajar, ahora es la realidad de muchas familias uruguayas.

El modelo tradicional de la paternidad sugiere cambios en la figura del hombre que dejó atrás las prácticas autoritarias para dar lugar a relaciones afectivas más sanas. En este contexto, cada vez es más frecuente que el padre reclame su lugar en el cuidado y crianza del niño, lo cual aporta importantes beneficios en el fortalecimiento posterior de autoestima y la personalidad del bebé.

La importancia de estar presente en la primera infancia es esencial para su formación y los padres lo saben. Un estudio que realizó la marca de cuidado personal Dove Men+Care reveló que la gran mayoría de los hombres quieren estar completamente involucrados en la vida de sus hijos desde el día cero. Sin embargo, muchos aún no son conscientes del impacto positivo que esto genera en ellos mismos y entre sus seres queridos, señaló el informe.

Participación positiva

El rol del padre actual es mucho más activo y participativo, lo cual beneficia las relaciones familiares y genera un vínculo diferente al que el hijo establece con su madre, explicó la reconocida psiquiatra infantil Natalia Trenchi.

“El niño que goza de un padre presente se vuelve más rico emocional, cognitiva y actitudinalmente”, sostuvo la experta. Respalda esta afirmación con el hecho de que los hombres son más proclives al contacto físico “bruto” y realizan juegos que pueden parecer riesgosos para las madres.

“Está demostrado que los niños que reciben este tipo de actividad de sus padres, en un marco de cariño y empatía, desarrollan importantes destrezas”, acotó.

En este punto, remarcó que estas habilidades los educan en lo que refiere a la capacidad de enfrentar estrés o situaciones extremas, de las que prescindirían en el caso de formarse exclusivamente con el estilo materno -que se destaca por ser más protector, cuidadoso y de evitar riesgos-.

Natalia Trenchi

Natalia Trenchi es una reconocida psiquiatra de niños y adolescentes.

Derribando la figura del padre “cuco”

Tiempo atrás, el padre cumplía el rol de solucionar problemas y de imponer el orden. “Se lo usaba como ‘cuco’. Para evitar que se portara mal, las madres decían con frecuencia: ‘mirá que le cuento a tu padre’, frase que aún se escucha en la sociedad”, lamentó Trenchi.

Según argumentó la psiquiatra, esto responde a que históricamente el padre era el proveedor económico de la familia y la mujer la encargada de la crianza de los hijos.

Este paradigma ha causado que existan casos en los que los padres no tengan una relación cercana, de confianza, con sus hijos. En tanto, que a las madres les cueste delegar tareas antes reservadas para las de su género provocando un relego de éstas a los hombres.

La naturaleza marcó el rol de la mujer en la maternidad de forma muy drástica. El bebé crece en las entrañas del cuerpo femenino y es el encargado tanto de formarlo como de madurarlo, sostuvo Trenchi.

Este factor promovió que se encasillara erróneamente a la figura paterna a un rol secundario afectando la relación en pareja y concepción familiar.

En una primera etapa, el padre tiene un rol fundamental que es el de estar, acompañar, valorar y apoyar a la mujer que está siendo sobreexigida desde cualquier punto de vista. Luego, adopta un papel muy importante, porque le aportará otras herramientas para el futuro del niño.

“Sus brazos acogen al niño de otra manera, al cambiar el pañal tiene otro ritmo, cuando juega con él será un juego diferente. En definitiva, aporta estímulos diferenciales sobre el cerebro del bebé, que generan que se activen otras neuronas, otros circuitos; y dará lugar al vínculo afectivo”, expresó. Y agregó: “No sé si afirmar que es una vacuna para el futuro, pero casi”.

Este cambio se visualiza en las familias actuales y los padres están disfrutando de esta transformación.

El modelo sano de crianza implica un coparentaje, lo que significa que ambos compartan todo, tanto responsabilidades como diversión, y que realmente se apoyen, sean pareja o no, aseguró la psiquiatra.

En este punto, especificó que para coparentar no es necesario seguir casados o vinculados románticamente sino mantener una sociedad de crianza.

“Los padres deben reclamar y ocupar su espacio, y las mujeres permitirlo sin críticas. Y que disfruten, porque es mucho mejor criar en buena compañía”, aseguró la experta.

Si bien el rol del padre ha evolucionado en los últimos años, la importancia de su presencia en los primeros días junto a sus hijos es un tema primordial a nivel social y cultural. La experta aconsejó a los padres y futuros papás que traten de aprovechar al máximo esa etapa temprana de aprendizaje, ya que la construcción de esa relación afectiva tiene beneficios muy positivos tanto para los hijos, como para los padres a lo largo de los años.