Ubicado a tan solo 19 kilómetros de Colonia del Sacramento, en medio del campo, se encuentra el museo de autos Cars, un lugar cautivante y rico en historia que invita a perder la noción del tiempo y, literalmente, viajar a otras épocas.
Por Andrea Sallé Onetto

Manuel Arslanian Ipekdjian (74) es argentino, jubilado, hace varios años que reside en Colonia y es el creador del museo Cars, un proyecto que fue tomando forma lentamente y que terminó de concretarse hace menos de un año. Él y su esposa, Manuquita, solían venir de paseo a Uruguay. Ella le sugirió que comprara un campo para vivir allí los dos y Manuel cumplió el pedido: compró un terreno en la ruta 1 en un lugar donde no había nada. Hizo los caminos, llevó la electricidad, el teléfono y construyó una pequeña vivienda. Pero el destino quiso que Manuquita no pudiera llegar a disfrutar de todo ese trabajo junto a él. “Yo estaba tan arraigado, y quería seguir con su voluntad, que me quedé”, cuenta Manuel. Al tiempo se enamoró de otro campo que “parecía la selva misionera”, en el paraje San Pedro, a 19 kilómetros de Colonia del Sacramento. Lo dejó en condiciones, se mudó y se decidió a crear allí un museo de autos.

Coleccionista de pura cepa

“A los 6 años me atraían las estampillas de correo. Al principio solo recortaba los sobres y me quedaba con ellas, luego mi padre me regaló un álbum y las pegaba allí”, cuenta Manuel sobre su primera colección. De niño también le gustaban las carreras de autos y tenía pasión por las cachilas y los autos antiguos, así que de grande empezó a adquirirlos. “Cada vez que iba a un remate aparecían nuevas cosas, y yo compraba, compraba… Y llegó un momento determinado que tenía un galpón lleno de cosas”. En el terreno de San Pedro construyó un galpón amplio con la idea de concretar un museo que no solo exhibiera autos y piezas de la industria automotriz, sino cientos de otros artículos y colecciones que Manuel fue reuniendo durante los últimos 25 años.

Fue así que surgió Cars by Manuquita (en honor a su esposa), un museo declarado de interés turístico departamental y que actualmente cuenta con 18 autos en exposición, 12 en proceso de restauración —que ingresarán al museo próximamente— y una colección de 24 mil fotos de automóviles de todos los modelos y épocas. El más antiguo de los coches exhibidos es un Dodge de 1924, y el más exótico, un Buick de 1929, que le insumió nueve años y medio de restauración a su propietario. “Me encapriché y dije: ‘Hasta que no esté el último tornillo original, no se termina’. Tuvimos la suerte de terminarlo”, dice Manuel. Es que todos los autos en exposición son restaurados con las piezas originales.

“El proceso de búsqueda de los autos comienza mirando avisos, en Mercado Libre, por datos que me pasan y buscando por todo el Uruguay. En estos procesos, encontré infinidad de cachilas sin documentación, que no adquirí puesto que quiero evitar problemas a futuro”, señala Manuel. Destaca que todos los vehículos que posee tienen libreta y título a su nombre.

 

Multitemático

Además de los autos que, obviamente, son el centro del museo, en Cars puede encontrarse una variada colección de elementos que exceden la industria automotriz; desde relojes cucú hasta máquinas de coser, teléfonos, armas antiguas, bicicletas y máquinas de escribir, incluso tiene una para escribir partituras.

La forma de exhibición también es una novedad, ya que Manuel decidió recrear una calle de locales comerciales de antaño, que albergan exposiciones temáticas específicas. Es así que uno puede darse una vuelta por una barbería, un consultorio médico, una farmacia de 1913 con todos sus frascos originales, una gomería, una estación de servicio y hasta un dormitorio de principios de siglo XX con los muebles de época. El paseo es toda una experiencia y se complementa con un parque natural de dos hectáreas con exposición de tractores y autos antiguos; maquinaría agrícola y una máquina de vapor del año 1890. A cien metros del galpón, hay recreada también una pulpería, con capacidad para 26 personas. Este espacio no es de acceso público pero puede contratarse para eventos.

Área de juego para niños y una cafetería completan los servicios que ofrece este lugar que su dueño define como mágico. “Esto se hizo para el disfrute y el deleite de todos, creo que hemos aportado algo a la cultura general del Uruguay. Van a descubrir cosas insólitas”, asegura Manuel. “Hoy estoy embarcado en este proyecto que realmente es ambicioso desde un punto de vista moral porque estoy cumpliendo con un sueño y porque le puse el nombre de mi esposa”. Es que Manuquita está presente no solo en el nombre, sino en esencia, ya que una fotografía suya sonriente da la bienvenida y despide a los visitantes en la puerta del museo.

 

Visitas

Dónde: Paraje San Pedro, kilómetro 194,5 de la ruta 21 de Colonia.

El lugar es fácil de reconocer, ya que hay dos grandes columnas que sostienen sendas cachilas que dan la bienvenida a los visitantes.

Cuándo: Abierto de miércoles a domingo de 11 a 18 (no hay que agendar la visita). Los miércoles se habilita la visita guiada a colegios y escuelas.

Cuánto: El costo de la entrada es de $ 200.